La música ayuda a correr más rápido

 

 

 

 

La ciencia se expidió a favor de calzarse los auriculares durante el entrenamiento de running. Diferentes estudios multidisciplinarios efectuados en universidades de Bélgica; Australia e Inglaterra establecieron que se correría un 15% más rápido cuando se escucha música que, en caso de tratarse de  rock o pop, incrementaría la velocidad hasta un 30% en comparación al desempeño habitual.

Si bien estas conclusiones no son aplicables a los atletas de alto rendimiento dado que corren concentrados en su técnica, sensaciones físicas y objetivos puntuales de su ejercicio, la música es un elemento motivador para aquellos recién iniciados o quienes desean trotar larga distancia en forma más llevadera y distendida sin la tiranía del cronómetro.

Investigadores belgas de la Universidad de Gante concluyeron que la música influye en la zancada haciéndola más larga y potente en función del ritmo de las canciones. Así coincidieron sus pares británicos de la Universidad John Moores de Liverpool, quienes sostienen que escuchar música con tempos acelerados, como el heavy metal o hard rock, aumentaría hasta un 3,5% la velocidad de los runners.

“La música sería un doping legal de los runners populares”, aseveró el doctor doctor Costas Karageorghis de la inglesa Universidad de Brunel aunque no todos los ritmos musicales mejorarían el rendimiento deportivo.

Una investigación efectuada en Australia por el psicólogo Leane Hally la entrenadora Tanya Poppet, con financiamiento de la empresa de artículos electrónicos Jaybir, determinó que la música pop sería el ritmo ideal para escuchar durante las sesiones de running.

En contraposición con el pop, no se recomienda la música clásica ni la ópera porque ambos estilos tienden a relajarnos en cuyo caso disminuye inconscientemente la intensidad de la actividad física.

“Gran parte de todo esto está ligado a los gustos personales de cada uno pero podemos decir que los distintos ritmos musicales producen diferentes sentimientos o reacciones, el ritmo de lo que escuchemos influye en el estado de ánimo, siendo beneficioso si uno elige las canciones correctas”, afirmó el psicólogo Leane Hall, quien también se especializa en fitness.

Por su parte, la entrenadora Tanya Poppet recomendó “desechar las baladas y optar por melodías bien rápidas para que el cerebro tenga más información que procesar y así note menos el cansancio”.

El factor emocional tiene un peso decisivo en la elección de la música que uno escuche durante el entrenamiento de running. Aquellas canciones que nos remitan a buenos recuerdos o películas de acción resultarán motivadoras.

Docente de la Universidad de Brunel en Inglaterra, en su libro Inside Sport Psychology, el doctor Costas Karageorghis describió a los atletas de elite como “corredores asociadores que se concentran en sí mismos durante el entrenamiento”.

Al contrario de esto, según Karageorghis, los corredores populares –aquellos que se ejercitan para combatir el sedentarismo sin más pretensión que colgarse la medalla finisher o superarse a sí mismo- son mayoritariamente “disociadores dado que buscan estímulo y distracción en lo que ocurre a su alrededor mientras entrenan”.

Según Karageorghis, escuchar música mientras se corre resulta más contraproducente a medida que aumenta la intensidad del entrenamiento y el nivel competitivo del atleta. “Mientras más rápido se corra, menor será el impacto de la música”, señaló el investigador británico.

Follow by Email
Facebook
Twitter
Instagram